Cómo gestionar el estrés y adelgazar al mismo tiempo

¿Sabías que la gestión del estrés y el sobrepeso están muy relacionados?

 

Descubre las estrategias más utilizadas por los especialistas para gestionar tu estrés y adelgazar de forma definitiva.

 

¿Cuándo ha sido la última vez que has sentido agobio pensando que a los problemas a los que te enfrentabas tenían una difícil solución?

 

¿Y la última vez que has experimentado una sensación de tensión al ver que tu agenda se desbordaba de acontecimientos importantes?

 

¿O la última vez que miraste con cierto agobio la pantalla del móvil llena de notificaciones y mensajes?

 

Ahora tienes en tu mano la solución a estos problemas

 

¿empezamos?

¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

 

Se entiende como el estado de sobreactivación que se produce en nuestro cuerpo y en nuestra mente cuando hay algo que nos hace hacer un sobreesfuerzo, es decir, algo que desborda la cotidianidad, algo que no estamos acostumbrados y que nos sorprende (para bien o para mal).

 

¡Que levante la mano quien no haya sufrido estrés!

¿PORQUÉ TENEMOS ESTRÉS?

 

El estrés es un mecanismo de defensa natural. En determinadas ocasiones tenemos que tener estrés. En el paleolítico nos servía para ponernos en acción sin premeditarlo cuando veíamos un tigre dientes de sable. Este mecanismo nos lleva a huir, a atacar y/o actuar.

 

El problema real viene cuando esa activación tan alta se vuelve constante ya que estamos programados para sentir estrés en momentos puntuales, no de manera constante.

 

Robert Sapolsky es un neurocientífico que tiene un libro llamado Porqué las cebras no tienen úlceras de estómago, donde, entre otras cosas dice: Si tu eres una cebra y viene un león a por ti tienes dos opciones:

Opción A:  Te estresas, sales corriendo, escapas y poco

después se te quita el estrés.

Opción B: Te caza el león y también se te quita el estrés.

 

Y esto a la cebra le sucede una vez cada dos o tres meses. Robert argumenta que somos los únicos seres de la tierra que tenemos úlceras de estómago, porque lo que le ocurre a la cebra con el estrés, a nosotros, los seres humanos, nos ocurre unas 200 veces al día.

¿TODO EL ESTRÉS ES MALO?

 

Ni mucho menos. Es más, muchas veces, los elementos que provocan ese estrés son cosas buenas. A este tipo de estrés se le llama EUSTRÉS, y es el encargado de hacernos sentir bien cuando ese estrés no desborda nuestras capacidades y sentimos que es algo voluntario, que hemos elegido. Fíjate en los ejemplos que te pongo a continuación:

 

    • » Tener un hijo (que según muchas encuestas, es uno de los acontecimientos más estresantes, no obstante, no se recuerda como algo malo).
    • » Una reconciliación.
    • » Un ascenso laboral.
    • » Un proyecto personal (como por ejemplo una boda) o profesional (emprender un negocio)

Por el contrario, hay veces que esos elementos de estrés sí los percibimos como negativos, entonces recibe el nombre de DISTRÉS. Ocurre cuando lo que nos sucede desborda nuestras capacidades, creemos que no vamos a poder con ello y no es voluntario, como por ejemplo:

 

    • » Una separación/divorcio.
    • » Un fallecimiento de un ser querido.
    •  

Está claro que el hecho de querer las cosas de manera inmediata y no comprender que las cosas llevan su ritmo nos hace pasarlo mal. No dormir bien, ver cómo nos cuesta adelgazar e incluso problemas de salud como la diabetes o el colesterol serán, con toda probabilidad, elementos distresantes que alterarán nuestra salud mental.

 

Tampoco ayuda el hecho que, como sociedad, nos hemos vuelto individualistas. No compartimos las cosas con el resto. Al no verbalizar lo que pensamos ni lo que nos ocurre, incluso con nosotros mismos, no somos capaces de convertir lo abstracto en concreto, y por tanto, somos incapaces de identificar lo que nos ocurre. Sin esta capacidad de autocrítica se nos hace muy difícil saber gestionar nuestro estrés.

Por último encontramos el tipo de estrés que no se clasifica en ninguna de estas dos categorías (eustés y distrés), ya que, dependiendo de tu habilidad para gestionarlo, acabará en un lado u otro de la balanza.

 

Entre los ejemplos más comunes encontramos:

La tecnología, considerada como una fuente de estrés importante si no la gestionamos de manera correcta:

 

    • » Llamadas
    • » Emails
    • » Podcasts
    • » Whatsapps, telegram…
    • » Calendarios
    • » Redes Sociales…

 

La multitarea es otro de los factores que, según se lleve, condicionará en gran medida nuestra salud mental. La multitarea hace referencia a estar pendiente de muchas cosas a la vez, por ejemplo trabajar con el móvil mientras atiendo correos con el ordenador, hablo con mi hija mayor, estoy pendiente de los deberes de mi hija pequeña y pienso en lo que voy a hacer de cenar.

 

Si a todo esto le añadimos elementos altamente estresantes como una mudanza, un cambio de trabajo o algo similar, será totalmente indispensable aprender a controlar el estrés si no queremos que éste acabe con nosotros.

¿CÓMO GESTIONAR EL ESTRÉS?

1. APRENDER sobre el estrés.

 

Que es justamente lo que estás haciendo ahora mismo.

2. IDENTIFICAR los síntomas del estrés

  •  
  • » Relacionados con los hábitos:
    • – Dejar de comer
    • – Dormir más (o dormir menos)
    • – Estar compulsivamente sexual (o todo lo contrario).
    •  
  • » Malestares en el cuerpo:
    • – Malestar de estómago.
    • – Arritmias.
    • – Problemas de tensión.
    •  
  • » Problemas psicológicos
    • – Estar más irritable
    • – Falta de concentración
    • – Te aburres hablando con la gente
    • – Fatiga crónica
  •  

Cada persona debe tener su propio termómetro del estrés. Pongamos por caso que nos inventamos un termómetro del 0 al 10, donde 0 sería no sentir nada de estrés y 10 sería tener una úlcera de estómago. Lo ideal será identificar cuando esté en el 3, y actuar para que no siga subiendo.

 

Según los expertos, este termómetro debe ser muy personal, algo que otra persona casi no entendería. Por ejemplo, yo, cuando estoy estresado:

 

    • » Noto que necesito salir a la montaña.
    • » Noto que no me apetece descolgar el teléfono cuando llaman.
    • » Estoy menos comunicativo, me río menos.
    • » Tengo menos ganas de entrenar.
  •  

¿Cuánto tiempo hace que no eres capaz de

estar una hora concentrado en la misma cosa?

3. PEDIR AYUDA

 

No es que no puedas porque seas débil, o porque no tienes capacidad. No puedes porque tienes un problema que no sabes resolver, y un especialista podría hacer mucho en este sentido.

4. GENERAR CREENCIAS POTENCIADORAS

(y no limitadoras) de nuestras capacidades.

 

Esto pasa por tratar de buscar el sentido a las experiencias negativas, las cuales son uno de los mejores aprendizajes con los que podemos contar. Por ejemplo, te estresa hacer un informe al que no le ves sentido, pero el trabajo en si sí que te gusta, por lo que pensar en todas las cosas positivas que tiene tu trabajo te ayudará con toda seguridad.

5. CREAR ESTRATEGIAS DE DESCONEXIÓN

 

Ponerse el pijama al llegar a casa o desconectar el móvil son las más conocidas, pero no hay tareas definidas, no hay listas hechas: No todo vale para todo el mundo. Hay gente que se puede desestresar bailando, a otra, sin embargo, bailar podría suponer un verdadero estrés. No obstante, lo que sí está demostrado que funciona es:

 

    • » Practicar ejercicio físico (deporte, pasear…)
    • » Utilizar técnicas de respiración como el mindfulness, meditación…
    • » Practicar hobbies donde disfrutas haciendo lo que haces.
  •  

Para concluir, permíteme aconsejarte que la mejor forma de gestionar el estrés consiste en tratar de fluir más, que todo te importe menos. Las cosas perfectas no existen, aprende a tolerarte a ti y los desperfectos de los demás, estamos aquí de paso y preocuparnos por cosas que no podemos cambiar no nos ayuda en nada. Después de todo, tu atención es limitada, concéntrate en las cosas que te importan y están dentro de tu zona de influencia.

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